Estuve en el Web Summit Lisboa, pero ¿vale la pena ir?

Estuve en el Web Summit Lisboa, pero ¿vale la pena ir?

Con más de 53,000 asistentes y 1,500 startups el Web Summit puede saturar y abrumar, pero sí es un buen lugar para encontrarse con inversionistas, y para educar, sensibilizar y concienciar sobre la importancia real que tiene la digitalización de la sociedad

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Web Summit Lisboa. Cortesía FB Web Summit

Web Summit se mudó a Lisboa este año y el cambió fue todo un éxito. La conferencia recibió en esta sexta edición 53,056 asistentes, es decir, más de 11,000 personas de las que asistieron que la última conferencia realizada en su casa natal, Dublín. Web Summit pasó en seis-siete años de ser una conferencia especializada en tecnología y para “techies” que entraban en una sala de hotel en Irlanda, a ocupar el MEO Arena. Este evento ya sobrepasó las barreras de la tecnología para convertirse en algo mucho más profundo que incluye a personas de todas las áreas importantes.

El evento, celebrado entre el 7 y 10 de noviembre, consiguió una dimensión muy grande, con miles de asistente que provenían de más de 150 países, 1,500 startup distribuidas en 21 palcos  y con charlas de más 600 ejecutivos. Existía en los pasillos del Web Summit cierta crítica sobre la presencia de personas “no tecnológicas” o simples curiosos. Sin embargo, su presencia no me molestó porque considero que este tipo de congreso ayuda a educar, sensibilizar y concienciar sobre la importancia real que tiene la digitalización de la sociedad, cuya barrera principal es la falta de educación sobre el tema.

La conferencia recibió en esta sexta edición 53,056 asistentes

Algo muy interesante de esta edición fue que las conferencias fueron muy variadas. Encontrabas desde e-commerce a temas de ciberseguridad, e incluso el rol de los medios digitales en la Iglesia Católica, con el responsable de redes sociales de la Ciudad del Vaticano. Este obispo dio una conferencia en conjunto con la CEO de Burning Man sobre un tema muy interesante: la búsqueda de la espiritualidad, un aspecto que las personas insisten en hallar pero ya no recurren a las religiones para encontrarla.

La variedad también estuvo presente en el panel de speaker principales, como John Chambers (Presidente ejecutivo de Cisco, Mike Schroepfer (CTO de Facebook), Mogens Lykketoft (presidente de las Naciones Unidas), Sean Rad (CEO de Tinder), José Manuel Barroso (Goldman Sachs y ex presidente de la Comisión Europea), incluso actores como Shailene Woodley y Joseph Levitt Gordon, y futbolistas como Luis Figo y Ronaldinho. Los panelistas representaban a todas las áreas de la sociedad.

La zona de las startups atrae a muchas personas y genera mucho ruido lo que complica más la conversación, a pesar de esto, las startups presentes representaron a muchos de los sectores que están “de moda”, como lo son el Fintech, la Inteligencia artificial y el Software as a service (SaaS). Incluso la organización del Web Summit señaló que estos tres sectores llamaron más la atención de los inversionistas que asistieron. Pero también vimos muchas startups de Salud, y soluciones para la Educación. Sí se debe apuntar la falta  de empresas de Insurance Tech, área que esperemos que en los próximos años tenga crecimiento, desarrollo y pueda estar mejor representada.

Se debe apuntar la falta  de empresas de Insurance Tech

Pero al margen de la conferencia en sí, una de las cosas más importantes fue la interacción social que se generó fuera del MEO Arena. Las startups e incubadoras realizaron fiestas en las que era más ameno la oportunidad de conocer personajes importantes. Fue una manera informal que tuvieron las startups de estar en el mismo sitio que los inversionistas, al mejor estilo de Silicon Valley.

Aunque suene sospechoso de mi parte, porque es mi ciudad, Lisboa recibió a los asistentes de maravilla, como es habitual. El buen clima, la comida y la cortesía de la gente hizo notar que Lisboa estaba ilusionada por recibir un evento de esta magnitud. La organización del Web Summit, dentro de los retos que implica un congreso de 53,000 personas y que se estrenaba en la capital lusa, estuvo bastante bien, aunque siempre se pueden mejorar algunos detalles. La ciudad no se vio resentida por la afluencia de personas, no colapsó, más allá del aumento de tráfico natural que trae este tipo de evento.

Lamentablemente no se notó mucho la presencia de empresas mexicanas, aunque sí hubo representación en conferencias, como la del Ministro de  Economía ildefonso Guajardo Villarreal, y de las  compañías Lokki Co. (Business Intelligence), micochinito.com (Content & Media), Triolabs Sapi, Gubler (ambas de Healthtech),  DEQ (desing) y otras cinco más.

Web Summit Lisboa fue una buena conferencia y se hizo un buen trabajo. En mi opinión puede saturar y abrumar debido a la dimensión del evento, pero es un buen lugar para encontrarse con inversionistas. Eso sí, la mejor estrategia es ir organizado, tener la agenda al día y haber contactado previamente a los inversionistas de interés para poder sacar provecho del Web Summit.  En definitiva, Web Summit vale la pena, tanto para hacer contactos como para conocer sobre los temas interesantes que integran a la sociedad con el mundo digital.